Proyecto de investigación

Textos de fábulas del siglo XIV

Fábulas del Libro de buen amor:

http://fele.unileon.es/librobuenamor/?page_id=13

 

Fábulas del Libro de los gatos:

http://parnaseo.uv.es/Lemir/Textos/Gatos/gatos.html

 

Fábulas de El conde Lucanor:

Pueden leerse en El Conde Lucanor / Don Juan Manuel; edición y versión actualizada de Juan Vicedo. Publicación: Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2004. Notas de reproducción original: Edición digital basada en la de Alicante, Aguaclara, 1997 (Aljibe Nuevo)

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-conde-lucanor–0/html/

 

Fábulas del Libro del caballero Zifar:

Pueden leerse en: Libro del Caballero Zifar. Publicación: Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2004. Notas de la Reproducción Original: Edición digital basada en el Ms. 11.309 de la Biblioteca Nacional (España). Portal:

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

EDICIONES DE LAS FÁBULAS REALIZADAS EN EL MARCO DE ESTE PROYECTO

EJEMPLOS DE MATERIALES QUE APARECERÁN EN EL LIBRO DEL PROYECTO: Bizzarri, Hugo Oscar, María Luzdivina Cuesta Torre, Bernard Darbord, César García de Lucas (eds.), La fábula en la prosa castellana del siglo XIV: Libro del caballero Zifar, Conde Lucanor, Libro de los gatos. Antología comentada, Murcia, Editum, 2016 [en prensa].

 

Tras una introducción general, y una introducción particular para cada obra estudiada, la obra se divide en pequeñas secciones, cada una de ellas dedicada a una de las fábulas estudiadas.

Al comienzo de cada sección se ofrecen los índices de motivos y catálogos en los que aparece dicha fábula:

EL ASNO Y EL PERRILLO

 

Catálogos:

Thompson J2413.1

 Aarne-Thompson 214 El asno trata de acariciar a su amo como un perro

Dicke-Grubmüller 96 Schmeichelnder Esel

Tubach 372 Ass and dog

Rodríguez Adrados H.93 El perro y su amo

Rodríguez Adrados M.45 El asno que halagaba a su amo

Van Dijk 175 Ass, (Maltese) Dog, Master

Keller J2413.1. Ass tries to caress his master

La edición anotada de la fábula castellana del siglo XIV: se muestra aquí como ejemplo  un fragmento de “La calandria y el cazador” :

 

Edición de la fábula del Zifar [1]

 

Dize el cuento que  un caçador fue a caça con sus redes, e  tomó una calandria e no más, e tornóse para su casa, e metió mano al cuchiello para la degollar e comerla. E la calandria le dixo:

- ¡Ay, amigo, que grant pecado fazes en me matar! ¿E non vees que te non puedes fartar de mí, ca so muy pequeña vianda para tan gran cuerpo como es el tuyo? E por ende, tengo que farías mejor en me dar de mano[2] e dexarme bivir; e darte he tres consejos buenos, de que te puedes aprovechar, si bien quisieres usar d’ellos.

- Çertas, -dixo el caçador -mucho me plaze; e si un buen consejo me dieres, yo te dexaré e darte he de mano.

- Pues dote el primer consejo -dixo la calandria-: que non creas a ninguno aquello que vieres e entendieres que no puede ser; el segundo, que te non trabajes en pos la cosa perdida,[3] si entendieres que la non puedas cobrar; el tercero, que non acometas cosa que entiendas que non puedes acabar. E estos tres consejos, semejantes uno de otro, te dó, pues uno me demandeste.

- Çertas – dixo el caçador – , buenos tres consejos me has dado.

E soltó la calandria e diole de mano

E la calandria anduvo[4] bolando sobre la casa del caçador fasta que vio que iva a caça con sus redes. E allá  fue bolando a en derecho d’él por el aire, parando mientes si se acordaría de los consejos quel diera e si usaría d’ellos. E andando el caçador por el campo armando sus redes, llamando las aves con sus dulçes cantos, dixo la calandria, que andava en el aire:

- ¡O mesquino, cómmo fueste engañado de mí!


[1] Ed. Wagner, págs. 259-262; ed. González Muela, págs. 236-238; ed. González, págs. 264-266. Ms. M, fols. 104-105.

[2] Dar de mano: liberar.

[3] Se sobreentiende “no trabajes en ir en pos de la cosa perdida”.

[4] En ms. M andando.

 

Se muestran después otros textos paralelos de la misma fábula en otras versiones de la Antigüedad y del medievo:  para la fábula de “El Lobo y las sanguijuelas” del Zifar, entre otros textos, los siguientes:

Aristóteles, Retórica, Libro  II, cap. 20, nº 84

 

Esopo, defendiendo en Samos a un demagogo a quien se juzgaba de pena capital, dijo: una zorra que vadeaba un río fue arrastrada a un barranco, y como no podía salir, estaba mucho tiempo y en apuro, y muchas garrapatas se habían adherido a ella; un erizo que andaba por allí, cuando la vió la preguntó compadecido si quería que le arrancara las garrapatas, y ella dijo que no, y como la preguntara por qué, dijo: «Porque éstas ya están cebadas de mí y sacan poca sangre, pero si me quitas éstas, vendrán otras hambrientas y me chuparán  la sangre que me queda. Así pues, dijo, oh samios, éste ya no os hará más daño, porque es rico; si lo matarais, vendrán otros, pobres, que os gastarán el resto y os robarán».

(ed. Tovar,  págs. 138-139)

 

 Aristoteles Latinus, Rhetorica 2.20,  Translatio Anonyma sive Vetus

Esopus autem in Samo perorans iudicante dimagogo de morte dixit

vulpem transeuntem fluvium propulsam fuisse incidere in lacunam, non potentem exire per multum tempum male pati et yrudines multas occupare ipsam; ericius autem errans, sicut vidit ipsam miserans interrogabat si auferat ab ea yrudines, ipsa autem non dimittebat; interrogante ipso, quare, ‘quoniam hec quidem’, dicere, ‘utique ex me plene sunt et modicum attrahunt sanguinis si has aufertis, alie venient<es> famelice hauriens reliquum sanguinis.’

‘Sic enim et nos, viri Samii, hic quidem nichil amplius ledet (dives enim est), si hunc interficietis, alii venient mendici, qui nos destruent omnia furantes.’

(ed. Scheider, 1393-1394)

 Ibídem, Translatio Guillelmi de Moerbeka

 Esopus autem in Samo populum alloquens, cum iudicaretur rector populi ad mortem, ait

Vulpem transeuntem fluvium propulsam fuisse in lacunam, et, cum non posset exire, multo tempore affligebatur et musce canine multe herebant ei; ericius autem errans, ut vidit ipsam, misertus est interrogavitque si auferat ab ipsa muscas caninas, eum autem non permisit querente autem propter quid, dixit: ‘quia iste quidem iam de me plene sunt et modicum trahunt sanguine, si autem has abstuleris, alie venientes famelice epoptabunt mei reliquum sanguinem.’

‘Ita et vos, viri Samii, iste quidem nichil amplius nocebit (dives enim est), si autem occideritis, alii venient pauperes, qui vos absorbebunt reliqua furantes.’

 

Sigue la contextualización de la fábula en la obra castellana del siglo XIV en la que se inserta, cuando dicha contextualización es pertinente: se ofrece aquí la relativa a la fábula de “El compadre, el carnero y el lobo” del Zifar.

Esta anécdota figura en la sección de la obra dedicada a las aventuras de Zifar como rey de Mentón, como conclusión de las hazañas militares de Garfín y Roboán, los dos hijos del rey, contra el sublevado conde Nasón. Una vez capturado el conde, Garfín y Roboán recuperan el ganado y riquezas robadas por las huestes enemigas en las tierras del rey y las devuelven a sus anteriores propietarios. A partir del relato de este suceso, el narrador aprueba la actuación de los hijos de Zifar y la necesidad de devolver lo robado a sus dueños. Para ejemplificar el concepto, inserta el relato del compadre, el carnero y el lobo, en el que el vecino rescata al carnero del lobo para comérselo él mismo. A continuación comienza a desgranar consideraciones sobre la propiedad de los bienes robados y el motivo por el que los señores de algunos lugares han permitido tradicionalmente que quien los recupera se quede con ellos si los ladrones los han retenido durante una noche, pero afirmando rotundamente que esto no debe ser así y que es de justicia el devolverlos al propietario robado.

Cada sección termina con un comentario de la fábula: se ofrece aquí  una parte del comentario de la fábula de “El Viento, el Agua y la Verdad”

La fábula de tipo alegórico es un desarrollo muy libre  y amplificado de la  referenciada por Rodríguez Adrados como “no H.13″, protagonizada por la Verdad, no transmitida en las colecciones anónimas. Esta fábula apenas tiene derivaciones posteriores, pues solo aparece en Babrio (quizá heredada, quizá propia) y en la Paráfrasis Bodleliana. Rodríguez Adrados la considera más bien una alegoría, incluyéndola en el grupo de fábulas cínico-estoicas que incluyen personajes alegóricos como la Fortuna, la Oportunidad, la Religión o la Muerte. No aparece en el catálogo de Dicke-Gubmüller. Tampoco Van Dijk la localiza en versiones medievales o modernas.